
En una de las jornadas más memorables para el deporte caribeño, la delegación anfitriona de la disciplina de los puños firmó una actuación sin precedentes al consagrarse con medallas doradas en cada una de las finales disputadas. El Pabellón de Combate I del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte se convirtió este viernes en el epicentro del olimpismo regional, al presenciar cómo los atletas locales dominaban con autoridad absoluta el cuadrilátero en el marco de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Una velada dorada marcada por la redención y la gloria
El camino hacia la inmortalidad deportiva comenzó con la contundente participación de Estefani Almánzar en la división de los 54 kilogramos, quien supo transformar la plata obtenida en la edición anterior de San Salvador 2023 en el metal más preciado, tras superar con determinación a la venezolana Diana Maestre por decisión dividida. La tónica ganadora contagió de inmediato al resto de la escuadra nacional, evidenciando un riguroso trabajo de preparación física y táctica que rindió frutos ante potencias históricas del continente.
La rama masculina replicó el éxito con combates de alto voltaje técnico. Junior Alcántara repitió la gesta de superar sus propios límites al imponerse en los 55 kilogramos frente al cubano Alejandro Claro, dejando atrás su desempeño previo como subcampeón. A este triunfo se sumaron las actuaciones sobresalientes de:
- Disney Medina (60 kg), quien dominó con claridad al venezolano Wilson Solorzano.
- Miguel Ángel Encarnación (65 kg), victorioso frente al mexicano Hugo Barrón.
- Ricardo Cuello (70 kg), que doblegó al cubano Yusnier Sorsano en una reñida pugna.
- Noel Pacheco (80 kg), imponiendo condiciones ante el venezolano Diego Pereyra.
El punto de inflexión y el impacto en el medallero general
El momento culminante de la noche llegó de la mano de Cristian Pinales en los 90 kilogramos, cuya victoria por decisión dividida frente a la leyenda viviente y doble campeón olímpico, el cubano Julio César La Cruz, sacudió los cimientos del torneo. Este combate no solo demostró el relevo generacional en la élite del pugilismo, sino que también catapultó a la República Dominicana al cuarto puesto del medallero general de la justa regional, acumulando un total de 44 preseas doradas y superando momentáneamente a una histórica contendiente como la delegación de Venezuela.
La cosecha perfecta de siete finales y siete victorias consolida al boxeo local como el motor impulsor de la representación anfitriona en estos juegos multidisciplinarios. Más allá de las estadísticas, la jornada deja un legado imborrable en la juventud deportista del país y ratifica el crecimiento sostenido de una escuela que hoy brilla con luz propia en el escenario internacional.
