
El proceso judicial que busca esclarecer las circunstancias en torno al fallecimiento de Diego Armando Maradona ha sumado una jornada decisiva en los tribunales de San Isidro, Argentina. Durante las recientes audiencias, testimonios clave expusieron el evidente deterioro físico y emocional que atravesó la leyenda del fútbol mundial en los días previos a su deceso, ocurrido el 25 de noviembre de 2020. Las declaraciones brindaron una reconstrucción exhaustiva sobre la internación domiciliaria en la localidad de Tigre y reavivaron el debate sobre la responsabilidad del equipo de salud a cargo del exfutbolista.
Deterioro físico y aparente resignación
Entre los testimonios más reveladores figuró el de Nicolás Taffarel, masajista personal de Maradona que asistía con frecuencia a la residencia. Según expuso ante los jueces, en las jornadas anteriores al trágico desenlace, el astro argentino permanecía postrado en cama, visiblemente hinchado por la acumulación de edemas y sumido en un estado de marcada apatía. Taffarel relató que la víctima rehusaba alimentarse, higienizarse o ponerse de pie, advirtiendo un cuadro de salud complejo que fue notificado al entorno médico sin recibir medidas de intervención inmediatas.
El masajista rememoró además un diálogo sostenido el 24 de noviembre, un día antes del fallecimiento, en el cual sugirió al ídolo levantarse a compartir un mate. La respuesta del exfutbolista reflejó una actitud de abatimiento total al expresar que no deseaba nada y que la situación estaba consumada. Este testimonio respalda las hipótesis de la acusación sobre el estado de vulnerabilidad y desamparo en el que se hallaba la figura deportiva tras la intervención quirúrgica a la que había sido sometido semanas antes.
Contradicciones médicas y monitoreo nocturno
Por su parte, el enfermero Ricardo Almirón, uno de los siete imputados en la causa, prestó declaración amparándose en responder únicamente a las interrogantes de su defensa. Almirón sostuvo haber controlado los signos vitales del paciente durante la guardia previa a la muerte, señalando registros de saturación de oxígeno en niveles óptimos y una leve taquicardia. Aseguró también haberlo visto desplazarse durante la madrugada y afirmó que, al finalizar su turno matutino, Maradona descansaba con una respiración rítmica.
Sin embargo, estos dichos entran en conflicto directo con las pericias elaboradas por la junta médica oficial, las cuales concluyeron que el proceso agónico se extendió durante varias horas antes de consumarse el paro cardiorrespiratorio fatal, sembrando severas dudas sobre la efectividad de los controles nocturnos.
Aspectos centrales debatidos en el tribunal
- Evolución de edemas: La presencia de inflamaciones severas en las extremidades que no habrían sido tratadas oportunamente con el rigor farmacológico necesario.
- Inconsistencia en los horarios: Discrepancias substanciales entre el momento estimado del deceso por la autopsia y los informes prestados por el personal de enfermería.
- Alertas desatendidas: Testimonios de asistentes que afirman haber reportado el deterioro progresivo del paciente sin obtener respuestas terapéuticas de urgencia.
Escenario legal e implicaciones futuras
La causa marcha bajo la carátula de homicidio simple con dolo eventual, una tipificación penal que presupone que los profesionales sanitarios eran conscientes del riesgo de muerte al que exponían al paciente mediante sus omisiones y actuaron de manera indiferente. Los imputados, entre los que figuran médicos, psicólogos y enfermeros, sostienen su inocencia mientras el juicio avanza hacia la etapa de peritajes forenses, un testimonio crucial que determinará el rumbo definitivo del fallo judicial en los próximos meses.
