
El oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) de la República Dominicana celebrará este domingo una trascendental asamblea de delegados destinada a formalizar la reestructuración de su cúpula directiva. Mediante un mecanismo de aclamación apoyado en una boleta consensuada, la organización política busca cerrar las fisuras internas y garantizar la estabilidad política del partido gobernante. La fórmula acordada situará al actual mandatario, Luis Abinader, en la presidencia de la entidad, mientras que la vicepresidencia ejecutiva recaerá en Delignes Ascensión, quien asumirá la operatividad cotidiana de la agrupación.
Estrategia de dirección y división de funciones
La decisión de que Abinader asuma la máxima jefatura del partido responde a un diseño táctico orientado a unificar las corrientes internas en un momento estratégico. Bajo este esquema institucional, las responsabilidades operativas inmediatas quedarán en manos de Ascensión, permitiendo que el jefe de Estado mantenga la prioridad de su gestión en el Poder Ejecutivo sin desatender el alineamiento político de su organización.
A pesar del pacto alcanzado para los cargos principales, las negociaciones de alto nivel continúan para definir puestos clave dentro de la estructura organizativa:
- Secretaría General: Juan Garrigó Mejía figura como el aspirante con mayor respaldo de diversos sectores, contando incluso con el beneplácito de la corriente vinculada a David Collado, aunque la opción de Gloria Reyes se mantiene en debate.
- Secretaría de Organización: Se perfilan opciones como Gloria Reyes, quien cuenta con la simpatía de sectores clave del partido, y Sigmund Freund, actual ministro de Administración Pública.
- Dirección Ejecutiva: El acuerdo contempla además la incorporación de 15 nuevos miembros a este organismo de decisión, distribuidos de manera proporcional entre las tendencias internas.
Transición estatutaria y consenso de las bases
Esta directiva de unidad tendrá un carácter provisional de dos años. La medida es el resultado de una reciente enmienda a los reglamentos internos que fija que, tras el certamen electoral de 2028, la organización retornará al sistema de sufragio universal e individual, donde la militancia elegirá formalmente a sus dirigentes para mandatos de cuatro años.
El consenso actual surge tras intensas tensiones políticas previas. Las intenciones iniciales de acordar direcciones locales mediante designaciones cúpula generaron rechazo en la militancia de base. Asimismo, la propuesta de extender el mandato de las autoridades vigentes invocando factores de inestabilidad externa fue descartada ante la desaprobación interna, obligando a convenir una vía institucional que armonizara la gobernabilidad con la vida democrática del partido.
Perspectivas hacia el escenario electoral
La asamblea de este fin de semana marcará el inicio de un proceso que culminará con la juramentación oficial de los nuevos dirigentes en septiembre. Con este movimiento, la principal fuerza política del país procura proyectar un frente unificado que evite fricciones prematuras y asegure la cohesión interna de cara a los compromisos políticos del próximo ciclo electoral.
